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Nuevos plaguicidas y TFA impulsan nuevas necesidades analíticas en el control de aguas 


10/09/2026

I+D+i
Nuevos plaguicidas y TFA impulsan nuevas necesidades analíticas en el control de aguas 
 
  • La evolución normativa y la aparición de nuevos contaminantes de interés están generando nuevas demandas analíticas en aguas de consumo y continentales
  • La capacidad para incorporar nuevos compuestos con agilidad se convierte en un factor clave para administraciones, gestores y empresas
 
El control de plaguicidas en aguas está evolucionando. Los programas analíticos ya no pueden entenderse como listados completamente estáticos: cambian las sustancias de interés, se actualiza la normativa y aparecen nuevas necesidades de vigilancia asociadas al uso del territorio, las características de las captaciones o la detección de contaminantes emergentes.
 
Esta evolución se refleja en las solicitudes que recibe Laboratorios Tecnológicos de Levante (LTL), tanto de clientes públicos como privados, para incorporar nuevos compuestos a sus programas de análisis.
 
Una demanda especialmente relevante en aguas de consumo y aguas continentales, dos ámbitos en los que el objetivo del control es diferente, pero que comparten una misma necesidad: disponer de capacidad analítica para responder con rapidez a nuevas sustancias de interés.
 

Nuevos compuestos para nuevas necesidades de control

 
En agua de consumo, el control de plaguicidas debe responder a los riesgos asociados a cada zona de abastecimiento. El Real Decreto 3/2023 establece que deben analizarse, al menos, aquellos plaguicidas que se sospeche que puedan estar presentes en el agua, teniendo en cuenta, entre otros factores, las sustancias autorizadas y utilizadas en el territorio.
 
En aguas continentales, el seguimiento tiene una finalidad diferente: conocer el estado de las masas de agua y las presiones químicas a las que están sometidas.
 
La evolución de la normativa europea refuerza esta tendencia. La Directiva (UE) 2026/805 ha actualizado el marco de protección de las aguas superficiales y subterráneas, incorporando nuevas sustancias de preocupación y ampliando el seguimiento de determinados contaminantes.
 
Este escenario obliga a que la capacidad analítica evolucione al mismo tiempo que lo hacen las necesidades de vigilancia.
 

TFA, entre las determinaciones que generan mayor interés

 
Un ejemplo especialmente significativo es el ácido trifluoroacético (TFA).
 
Este compuesto, incluido entre los PFAS de cadena ultracorta, puede proceder de diferentes fuentes y también generarse como producto de transformación de determinadas sustancias fluoradas, entre ellas algunos productos fitosanitarios.
 
Su persistencia, movilidad y creciente presencia en el debate regulatorio y ambiental han incrementado el interés por determinarlo en aguas superficiales, subterráneas y de consumo.
 
Desde el área de Cromatografía de Laboratorios Tecnológicos de Levante señalan que el TFA se encuentra actualmente entre los compuestos que están generando una mayor demanda de nuevas determinaciones analíticas.
 
Su caso ejemplifica una realidad cada vez más frecuente: un compuesto adquiere relevancia ambiental o normativa y esa necesidad debe trasladarse rápidamente a una metodología analítica capaz de ofrecer resultados fiables.
 

Incorporar un nuevo compuesto supone desarrollar capacidad analítica

 
Poner en marcha el análisis de un nuevo plaguicida o contaminante no consiste únicamente en añadirlo a una batería ya existente.
 
Es necesario estudiar sus características físico-químicas, seleccionar la técnica instrumental adecuada, definir la preparación de la muestra y comprobar que el método alcanza la sensibilidad necesaria para la finalidad del control.
 
También deben evaluarse aspectos como la selectividad, precisión, recuperación y reproducibilidad del procedimiento, además de establecer los correspondientes controles de calidad.
 
Como explica Miquel Alaez Nadal, especialista en Cromatografía de Laboratorios Tecnológicos de Levante:
 
“Cuando un cliente solicita incorporar un nuevo plaguicida, no se trata simplemente de añadir un compuesto a una lista. Hay que estudiar sus características, comprobar qué metodología permite detectarlo con la sensibilidad necesaria y validar que el resultado sea fiable para la matriz y el objetivo del control”.
 
El área de Cromatografía de LTL trabaja con técnicas como cromatografía líquida y cromatografía de gases asociadas a espectrometría de masas para la determinación de microcontaminantes orgánicos en matrices medioambientales y agroalimentarias.
 

La agilidad, un factor cada vez más importante

 
Junto con la capacidad técnica, el tiempo de respuesta se ha convertido en otro factor determinante.
 
Las necesidades de administraciones, gestores de agua o empresas pueden surgir como consecuencia de un cambio normativo, una nueva sustancia incluida en vigilancia, una detección previa o un requisito específico de un programa de control.
 
En estos casos, desarrollar la nueva determinación con rigor debe combinarse con la capacidad de incorporarla en el menor plazo posible.
 
Aquí adquiere especial importancia la Lista de Ensayos Bajo Acreditación (LEBA) de Laboratorios Tecnológicos de Levante.
 
Este sistema, vinculado al alcance flexible de acreditación del laboratorio, permite gestionar con mayor agilidad la incorporación de determinados nuevos ensayos dentro del marco acreditado, una vez completados los procedimientos técnicos y de validación establecidos.
 
De este modo, LTL puede responder de forma más rápida a nuevas solicitudes analíticas manteniendo las garantías asociadas a la acreditación.
 
Para Miquel Alaez, esta capacidad de adaptación forma parte del propio trabajo del laboratorio:
 
“Las necesidades analíticas cambian y el laboratorio tiene que ser capaz de evolucionar con ellas”.
 

Una capacidad analítica que debe evolucionar con el agua que se controla

 
El creciente interés por el TFA, los cambios regulatorios y las solicitudes recurrentes para incorporar nuevos plaguicidas muestran que el análisis de aguas se desarrolla en un escenario cada vez más dinámico.
 
Para Laboratorios Tecnológicos de Levante, la capacidad de un laboratorio ya no puede valorarse únicamente por el número de parámetros que tiene implantados.
 
También debe medirse por su capacidad para identificar una nueva necesidad, desarrollar o adaptar la metodología necesaria y ofrecer una respuesta ágil y técnicamente fiable.
 
LTL cuenta con acreditación ENAC conforme a UNE-EN ISO/IEC 17025 para ensayos dentro de sus correspondientes alcances y desarrolla análisis físico-químicos, microbiológicos y de contaminantes orgánicos en aguas de consumo, continentales, residuales, industriales y otras matrices medioambientales.
 
En un contexto en el que evolucionan los contaminantes que es necesario controlar, también debe evolucionar la capacidad analítica para detectarlos, cuantificarlos y responder a las nuevas necesidades de administraciones y empresas.
 

Fuente www.ltlevante.com


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