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Cómo adaptar el control analítico de vertidos y aguas residuales después de lluvias intensas


01/10/2026

Control de vertidos
Cómo adaptar el control analítico de vertidos y aguas residuales después de lluvias intensas
 
  • Laboratorios Tecnológicos de Levante señala la importancia de adaptar el muestreo y los parámetros analíticos al tipo de instalación y al objetivo del control
 
La llegada del otoño suele incrementar la variabilidad meteorológica y la alternancia entre periodos secos y episodios de lluvia intensa. Para industrias, gestores de agua, ingenierías y administraciones, estos cambios pueden tener consecuencias directas sobre vertidos, redes de saneamiento, masas de agua y puntos habituales de control.
 
Después de un episodio intenso, una de las principales cuestiones técnicas es determinar si las condiciones habituales se han modificado y si resulta necesario adaptar el muestreo o revisar determinados parámetros analíticos.
 
Desde Laboratorios Tecnológicos de Levante (LTL) señalan que no todas las incidencias requieren el mismo planteamiento. Una industria con autorización de vertido puede necesitar comprobar si determinados valores se han modificado respecto a su histórico.
 
Un operador de saneamiento puede querer confirmar si la red o la depuradora han recibido aportes extraordinarios. Una administración puede necesitar documentar una incidencia en una masa de agua o en un punto de control, mientras que una ingeniería ambiental puede requerir datos comparables para valorar si una alteración es puntual o necesita seguimiento.
 

El muestreo condiciona la utilidad del resultado

 
Los episodios de lluvia intensa pueden generar escorrentías, arrastre de sólidos, variaciones de caudal o aportes desde redes y superficies exteriores. Dependiendo de la actividad y del entorno, también pueden producirse cambios en determinados parámetros físico-químicos o microbiológicos.
 
En este contexto, el punto y el momento del muestreo adquieren una especial relevancia. “Después de un episodio intenso, tan importante como seleccionar los parámetros adecuados es decidir dónde y cuándo tomar la muestra. Una muestra representativa es la base para poder interpretar correctamente lo ocurrido”, señala Julio Sabater, responsable técnico de Muestreo de Laboratorios Tecnológicos de Levante.
 
La representatividad de la muestra resulta especialmente importante cuando se intenta conocer si un episodio meteorológico ha modificado las condiciones habituales de una instalación o de un punto de control.
 
Un resultado analíticamente correcto puede ofrecer una información limitada si la muestra no responde al objetivo concreto del estudio.
 

Distintas áreas del laboratorio según el origen de la incidencia

 
El tipo de actividad, el entorno y el posible origen de la alteración determinan también qué áreas del laboratorio deben intervenir.
 
Los análisis físico-químicos pueden ayudar a detectar cambios en las características generales del agua y a identificar desviaciones respecto a controles anteriores.
 
Cuando existen posibles aportes asociados a redes de saneamiento, aguas residuales u otras fuentes microbiológicas, puede ser necesario incorporar determinaciones microbiológicas.
 
En otros casos, la propia actividad industrial, los materiales presentes o las características del entorno pueden justificar el control de metales.
 
La cromatografía permite, por su parte, profundizar en la investigación de determinados compuestos orgánicos cuando existe una hipótesis concreta que justifica su búsqueda.
 
La combinación de distintas áreas permite adaptar el estudio a la situación real y a la información que necesita obtener cada industria, gestor o administración.
 

Comparar con el histórico permite interpretar mejor una incidencia

 
El resultado de una muestra aislada puede ser relevante, pero su interpretación adquiere mayor valor cuando se compara con controles anteriores.
 
Esa información permite saber si una desviación aparece únicamente después del episodio de lluvia, si existía una tendencia previa, si los valores regresan posteriormente a su rango habitual o si el cambio se mantiene en controles sucesivos.
 
Para una industria, una administración o un gestor del agua, esta comparación puede ayudar a distinguir entre una alteración puntual y una situación que requiere seguimiento, ampliación del control o investigación adicional.
 

¿Cuándo puede ser recomendable realizar un control adicional?

 
Entre las situaciones que pueden justificar una revisión del control se encuentran los cambios visibles en una masa de agua o un punto de vertido, alteraciones en el comportamiento de una red o una depuradora, arrastres desde zonas industriales o de almacenamiento, o resultados que difieren de los valores habituales.
 
También puede resultar necesario cuando una autorización ambiental, un plan de vigilancia o una administración requieren documentar técnicamente lo ocurrido.
 
En estos casos, el objetivo del control es disponer de información suficientemente fiable para determinar el siguiente paso: repetir un muestreo, ampliar determinados parámetros, investigar un posible foco o comprobar la evolución del punto afectado.
 
Laboratorios Tecnológicos de Levante aborda estas cuestiones en su noticia sobre cómo evaluar la calidad del agua después de lluvias intensas, con especial atención al muestreo, la selección de parámetros y la comparación con controles anteriores.
 

El valor del control está en saber qué ha cambiado y por qué

 
Laboratorios Tecnológicos de Levante integra capacidades de muestreo, análisis físico-químico, microbiología, metales, cromatografía y estudios ambientales para adaptar los controles al tipo de instalación, al entorno y al objetivo técnico de cada caso.
 

Fuente www.ltlevante.com


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